lunes, 16 de junio de 2008

Junio 16 de 2008


Con los tornillos flojos


Estaban en un parking comiéndose la boca,

Apolo y Afrodita rodeados de mierda,

una playa afterhours, otra raya de coca,

iguales que nosotros hace un siglo, ¿te acuerdas?


Menudo par de idiotas felices, qué derroche

de hormonas en conserva, de semen con saliva,

mañana todos calvos –dijo la medianoche–

quitándose las medias de marca a la deriva.


En las gasolineras donde el sol nace muerto

se pican tinta en vena los pájaros del frío,

con los besos de Judas en la oración del huerto

hasta Cristo sospecha que el cielo está vacío.


La esencia del ya mismo sabe a un luego que apesta,

dicho a contra querencia: mi mamá no me mima,

casi siempre Cupido se carga el fin de fiesta,

casi nunca el olvido se equivoca de rima.


Parecían tan grandes los amores pequeños

a la luz del candil añil de la memoria,

aterran los abismos que ponen en los sueños,

el culo es el espejo del alma de la historia.


Anestesia el otoño la pasión y la ira,

por no hablar de las rancias costumbres de los ojos,

la ignorancia envejece peor que la mentira,

soy un como se llame con los tornillos flojos.

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