
El corazón evoca lo que se queda
Versos de Joaquín Sabina publicados semanalmente en la revista Interviú. www.sabinaycia.com/pajarracos





Gasta sombrero de castor y viejas botas,
luce un bigote menos Groucho que Chaplin,
sin él mi vida hubiera sido más idiota,
dicen que Dylan anda suelto por aquí.
Rasca el piano y la guitarra a su manera,
sopla una armónica, canta con la nariz,
she’s like a woman me tiró por la escalera,
dicen que Dylan anda suelto por aquí.
Los de la Expo lo han sacado en rogativas,
claro que sé quién me ha robado el mes de abril,
no hay mejor musa que un amor a la deriva,
dicen que Dylan anda suelto por aquí.
Look talibán de trovador de Minnesota,
del Greenwich Village al Olimpo de París,
atina más si desafina cualquier nota,
dicen que Dylan anda suelto por aquí.
Aunque un mal día le besó el anillo al papa
se lo perdono porque blowing in the wind
porque sacude el corazón por la solapa
dicen que Dylan anda suelto por aquí.
Hace unos años nos cruzamos por la calle,
llevaba puesta su camisa de arlequín,
no me atreví a balbucear nunca te calles,
dicen que Dylan anda suelto por aquí.
Por su diván cruza la noche una autopista,
brilla en su cuello una medalla de carmín,
el escenario es el hogar del trapecista,
dicen que Dylan anda suelto por aquí.
No esperes nunca que vomite o finja un hola,
genio y figura, Kansas City es Chamberí,
si muere el cielo, si es agosto y estás sola,
dicen que Dylan anda suelto por aquí.





Por si no lo sabían
A Francisco de Goya le gustaban los toros,
a Rafael Alberti le gustaban los toros,
a Pablo Picasso le gustaban los toros
,a Agustín Lara le gustaban los toros,
a Ernest Hemingway le gustaban los toros,
a la bella Ava Gardner le gustaban los toros,
al orondo Orson Welles le gustaban los toros,
a José Bergamín le gustaban los toros,
a Gerardo Diego le gustaban los toros,
a María Félix le gustaban los toros,
a Ignacio Zuloaga le gustaban los toros,
a García Lorca le gustaban los toros,
a Miguel Hernández le gustaban los toros,
a Ortega y Gasset le gustaban los toros,
a Indalecio Prieto le gustaban los toros
y a mi abuelo también.
A Bryce Echenique le gustan los toros,
a Miquel Barceló le gustan los toros,
a Joan Manuel Serrat le gustan los toros,
a Mario Vargas Llosa le gustan los toros,
a Caballero Bonald le gustan los toros,
a Enrique Morente le gustan los toros,
a Albert Boadella le gustan los toros,
a Almudena Grandes le gustan los toros,
a Felipe Benítez le gustan los toros,
a Francisco Brines le gustan los toros,
a Carlos Marzal le gustan los toros,
a Sánchez Dragó le gustan los toros,
a Luis Eduardo Aute le gustan los toros,
al Gabo García Márquez le gustan los toros,
a Caco Senante le gustan los toros,
a Raúl González le gustan los toros,
a Rosa Aguilar le gustan los toros,
al japonés del siete le gustan los toros,
al defensor del pueblo le gustan los toros
y a mí también.

Tercetos para Telma
Está tomando un cariz
siniestro el tócame Roque
de la telesituación.
Ladillas en la matriz,
mal de ojo en el enfoque,
estoque sin compasión.
Lo rosa tiene un barniz
entre amarillo y cobarde,
entre canalla y marrón.
Vinagre en la cicatriz,
madrugadas por la tarde,
carreras en la estación.A
rranque el juez de raíz
(se acabó lo que se daba)
la caspa del corazón.
Por no doblar la cerviz
ante el vómito y la baba,
Telma Ortiz tiene razón.

Doscientos doses de mayo
Para Arturo Pérez Reverte
Intifada anti gabacho,
boina contra ilustración,
Móstoles, Napoleón,
Pepe Botella y gazpacho.
Frailes borrachos de anís,
eau de sobac, Jovellanos,
entre moros y cristianos
sólo nos queda París.
Doscientos tacos después
pocos se ponen de acuerdo,
¿quién era el loco más cuerdo,
qué gato el gato montés?
¿Agustina de Aragón,
catalana baturrica,
con pólvora pica pica
palafoxando un cañón?
¿Manuelita Malasaña,
vecina de san Andrés,
catequizando al francés
que voltairezaba España?
Ni el terciopelo es esparto
ni Zapatero Godoy,
ni aquel invierno el de hoy,
ni Juan Carlos Carlos cuarto.
Muera el vivan las caenas
de la chusma al rey felón,
¡Viva la constitución
del Cádiz de las verbenas!
Desde el caballo de Troya
al jaco del mameluco
no hubo menú más farruco
que el osobuco a la Goya.








I
El resacón del después
desmiente el catastrofismo
por más que el bipartidismo
diga que un par suma tres.
Con el alma del revés
me agrede el malabarismo
que condena al ostracismo
tantos años de mi vida
si se queda izquierda unida
tiesa al borde del abismo.
II
Malgré las cábalas d’Hont
Esquerra republicana
se pasó de casquivana
y amaneció en el pilón.
Ni el xarnego de aluvión
ni la parroquia blaugrana
comulgan cada semana
con goles de sobaquillo,
Carod Rovira al banquillo,
¡visca la gent catalana!
III
Rosita de Savater
extramuros del rebaño
cortó tela de buen paño
a la hora de merecer.
En este ser o no ser
en lugar de un mal apaño
se curó del desengaño
fundando una milagrosa
cosa que, entre Vargas Llosa
y Pombo, vale un escaño.














De Velázquez monarcas y bufones,
de Goya el pedigrí de la canalla,
de Sorolla el añil a pie de playa,
de Bacon los Davinci con muñones.
De Hopper el desierto sin balcones,
de Juan Vida filetes de caballa,
de Tàpies palimpsesto en la muralla,
del Bosco Dorian Gray amb lamparones.
De Matisse odalisca entre cojines,
de Magritte trampantojos y bombines,
de Vermeer el matiz y el disimulo.
Del Greco la anorexia de Botero,
de Durero la muerte, el caballero,
de Picasso los labios en el culo.
2.
De Barceló el azogue de espejismo,
de Toulouse, de Lautrec, tataracuerdos,
de Van Gogh margaritas a los cerdos,
de Münch los calatravas del abismo.
De Rafael de Urbino el catecismo,
de Pollock tanto afanas, tanto pierdo,
de Basquiat los derechos del pie izquierdo,
de Pepe Hernández santo anacronismo.
De Renoir una vela en lontananza,
de Rubens la mujer de Sancho Panza,
de Rembrandt el chambergo y la linterna.











Alejandrinos de septiembre
Septiembre es un cadáver con los ojos abiertos,
Eta vuelve a su torva catarsis en Logroño,
el sábado cumplimos treinta y pocos conciertos,
los de mi quinta riman mejor con el otoño.
El páramo se cala su boina barojiana,
su colonia barata de posguerras civiles,
el futuro imperfecto ya es hoy por la mañana,
dos pájaros de un tiro campan por los madriles.
Dicen que fulanita se tira a don fulano,
cuentan que doña Elena ya no se amarichala,
que amortiza el fracaso escolar al gran hermano,
que las flores de lis llevan plomo en un ala.
Regreso a los pecados menos originales,
el mediodía tarda pero llega la noche,
la música es un vaho que empaña los cristales,
mi corazón afina mejor que mi fantoche.
Que eduquen churumbeles en la ciudadanía,
que templen las guitarras el frío de las pistolas,
que callen las cigarras de la soberanía,
que en lugar de banderas tremolen amapolas.
Inquietantes McCann, huérfanos de bebita,
picapleitos de moda que salvó a Pinochet,
virginal Madeleine que la duda marchita,
con su ausencia, que brilla, brilla más el parné.
Paquirrín tiene novia, la Pantoja tampoco,
la afición patalea por falta de emociones,
ni rock and roll ni drogas ni faldas y a lo loco,
la belleza del vértigo tuerce los renglones.
En ruedo charro siembra Tomás manoletinas,
Savater funda un circo loco por incordiar,
a los cerros de Úbeda vuelven las golondrinas,
hasta la Plisetskaya rompió ayer a volar.

Dos sonetos. Para Alejandra Varona
1.
El síndrome de la página en blanco
me apuñaló a traición esta mañana,
miércoles, amarrado al duro banco
de otras catorce rimas por semana.
Las tetas de Violante por delante,
Gallego y Rey, ¡bingo!, por detrás,
en medio los quevedos de un cantante
y, en la última, el verbo de Millás.
Tres años ya de urgente hebdomadario
inseparable del pincel de Otero
que saca del bombín un diccionario.
Firmando romanceros marbellíes,
devolviéndole el brindis a un torero,
poniéndole los puntos a las íes.
2.
Me basta con que un verso cada ciento
volando desemboque en alma ajena,
me sobra con saber que esta faena
me sirve de condena y de alimento.
Consuela imaginar que el sacramento
de la flor de la tinta que envenena
me redime, me excita, me encadena,
cual noche de verbena en el convento.
Y, así, burla burlando, van pasando
los infiernos, los jueves, las tormentas,
las musas no conocen la rutina.
A ras del suelo pero levitando,
cantándole al espejo las cuarenta,
como un poeta en horas de oficina.

Oficio de difuntos.
Paco Umbral
Dicen que su viuda es otra España
que nunca nombra uno estando vivo,
con Paco se nos muere un adjetivo
tan posesivo que el umbral empaña.
Anti académico, anti telaraña,
anti talante, bota en el estribo,
bufanda en mi mayor, alto y altivo
como un emperador de Malasaña.
Tuvo su Magdalena y su Iscariote,
atado a la columna como un Cristo
bradomín que devuelve los azotes.
Su tinta era indeleble y caprichosa,
entre culos de vaso yo lo he visto
llorar por un Madrid mortal y rosa.
Emma Penella
Emma Penella, estrella desconchada,
preñada por el yerno del verdugo,
niñez estraperlada por el jugo
de un lamparón de sangre agitanada.
Gata montesa de la madrugada,
bocata de sardinas con mendrugo,
ungida a la posguerra por el yugo
cainita de unas flechas oxidadas.
Ojos afónicos, cómica en celo,
luto en el corazón de las muñecas,
brujita buena, escoba a la deriva.
Lija que abriga más que el terciopelo,
radio patio, estanquera de Vallecas,
maldito mutis, aquí no hay quien viva.
Para Isa, devotamente
De malvarrosa y oro, en Almería,
su orgullosa mejilla de ecce homo
desdeña las coartadas del aplomo,
vísperas de Linares, ambrosía
de alamares en celo por la arena
jarta de tanto olé a porta gayola,
huérfana de su zurda que se inmola
citando al natural, formol en vena.
El corazón partío en tres mitades,
la razón al revés, la sangre fría,
las revoleras de bisutería
no compiten en quites por verdades.
Qué cielo en el infierno de la tarde,
qué brindis en el cuerno de la luna,
qué rastrojo de huesos de aceituna,
qué mal de ojo para el buen cobarde.
Un lance no es el código secreto
del vals del caballero y el morlaco,
una tanda tramposa es un atraco,
ligada y cadenciosa… un buen soneto.
En cuanto a mí, sonando los clarines,
aguantaré mientras Tomás aguante
las rachas de poniente y de levante
confundiendo mis miedos con sus fines.
No agredan sin comerlo ni beberlo,
rabinos de la veda de la gracia,
talibanes de santa ecolocracia,
si quieren comprender vayan a verlo.
Suerte natural, agosto de 2007.

Treinta aforismos de verano.
(
1. Aforismo: píldora de sabiduría barata al alcance de cualquier idiota.
2. Era un escritor tan exquisito que sólo publicaba primeras ediciones.
3. Los libros de Borges están llenos de citas a ciegas.
4. Sinrazón, odiosa diosa.
5. En verano la telebasura huele más.
6. La aspirante a actriz tomaba clases de adicción.
7. Era tan sensato que estaba cuerdo de atar.
8. Moriré sin descendencia como murió mi padre.
9. El abismo es excitante si no caes en la rutina.
10. Yo soy nadie, tú cualquiera.
11. Si les mentís sobre la marihuana, ¿por qué van a creerse lo de la heroína?
12. Llegué tarde a todo, sólo fui precoz en la eyaculación.
13. Si todos los partidos sostienen que han ganado las elecciones, ¿quiénes las hemos perdido?
14. El sabio se hace el tonto porque sabe.
15. Bailar es soñar con los pies.
16. Contra la patria chica, mundo grande.
17. No se trata de no querer venderse sino de no saber.
18. Es muy duro curarse de lo que cura.
19. ¿Qué importa parecerlo?, hay que serlo (aunque no lo parezca).
20. En el gimnasio la gente corre para ir a ningún sitio.
21. ¿Cara o cruz? Canto.
22. Amo el alcohol, detesto a los borrachos.
23. Llevaba la falda tan corta que se le veían mis pensamientos.
24. Ciertos árboles caídos venden su leña carísima y por capítulos.
25. La poesía está en todas partes, incluso en algunos versos.
26. Cuando me daba por soñar nunca dormía, ahora que duermo a pierna suelta ya no sueño.
27. La mejor vacuna, aunque tome su tiempo, es el olvido.
28. Puede que sí pero no empujen.
29. Pues anda que tú (slogan electoral).
30. La vida me ha tratado demasiado bien, pero soy un desagradecido.